Ante los estragos causados por las recientes crecientes del río Casanare y la falta de respuesta oportuna a los damnificados por parte de la Alcaldía de Hato Corozal, las comunidades de la vereda Pueblo Nuevo, mantienen bloqueada desde la madrugada del viernes 18 de septiembre la vía nacional que conecta con el departamento de Arauca.
Las desbordadas aguas del río Casanare arrasaron con campos, pastizales y vías de acceso, transformando la rutina diaria de la vereda La Manga, en el sector Los Caribes de Hato Corozal en una crisis humanitaria. Las inundaciones bloquearon completamente el paso vehicular, impidiendo que el transporte escolar llegue hasta las viviendas de las familias afectadas. Ante esta emergencia, el derecho a la educación de los niños y niñas de la zona se ha visto gravemente amenazado, obligándolos a enfrentar extremas dificultades para no abandonar sus aulas de clase.
Para lograr llegar al punto donde los aguarda la buseta escolar, los estudiantes deben emprender una verdadera odisea de más de una hora a lomo de caballo o caminando entre profundas capas de barro y agua.
Alumnos de instituciones como el colegio Luis Hernández Vargas expresaron el agotamiento y el peligro que representa este trayecto diario. "Nos está tocando muy difícil en las inundaciones; pedimos al Gobierno que nos arregle las vías", manifestaron los menores, cuyo único deseo es continuar con sus estudios de manera segura y digna.
La ola invernal golpea con igual fuerza la economía de los productores locales, quienes ven cómo el agua ahoga sus cultivos de plátano, destruye los pastos y acorrala al ganado. La vía principal lleva varios días bajo la corriente sin señales de mejora, lo que mantiene incomunicada a la población y desvanece el sustento de decenas de familias campesinas.
Los agricultores del sector aseguraron que la capacidad de respuesta local se vio rebasada y que las pérdidas materiales amenazan con dejar a la comunidad en la ruina total si no se interviene de inmediato.