El devastador incendio estructural que consumió un almacén de variedades en la carrera 20 con calle 12, en pleno corazón comercial de Yopal, causó cuestionamientos sobre las graves fallas logísticas durante la atención de la conflagración, poniendo en evidencia la precariedad de las herramientas con las que operan los organismos de socorro de la capital casanareña.
Fernando fue el comerciante que, en medio de la tragedia, ascendió por el tejado del local aledaño para quitar latas y que se permitiera el ingreso del agua. Con frustración señaló que, durante el desarrollo de las maniobras de control del incendio, se reportó mangueras rotas, retrasos en el flujo de agua y la preocupante escasez de hidrantes funcionales en la zona de alta densidad comercial.
A pesar del esfuerzo físico de los organismos de emergencia, la falta de una red de acueducto optimizada para emergencias obligó a los socorristas a depender críticamente del apoyo de carrotanques institucionales y particulares, ralentizando el ataque directo al fuego en los momentos más neurálgicos.
La situación más crítica se registró ante la ausencia de un vehículo escalera o brazo hidráulico propio de la institución bomberil. De acuerdo con testimonios de los afectados, se requirió de la intermediación de ciudadanos para gestionar, hora y media después de iniciado el siniestro, grúas elevadoras pertenecientes a las empresas Enerca y Sayop. "Estábamos tan desesperados porque no había escaleras especiales para montarse; si no se gestionaban esos brazos mecánicos o andamios por iniciativa propia, el fuego habría arrasado con toda la manzana", manifestó un comerciante local que participó activamente en las labores de apoyo.
El gremio de comerciantes del sector, dedicados a la venta de elementos de alta inflamabilidad como muebles y colchones, expresaron su profunda preocupación ante lo que consideran un desamparo técnico y un alto riesgo. Los empresarios enfatizaron que, a pesar de cumplir rigurosamente con el pago anual de la tasa bomberil y las inspecciones técnicas de seguridad, el municipio carece de una estrategia de respuesta proporcional a su crecimiento demográfico e industrial, catalogando la situación como un riesgo latente para el patrimonio y la vida de los habitantes.