La jornada del Día sin Carro en Yopal volvió a generar cuestionamientos sobre su verdadero impacto ambiental. Aunque la medida busca disminuir las emisiones mediante la restricción temporal de vehículos, desde el sector comercio surgió una pregunta de fondo: ¿se está interviniendo a los vehículos que realmente generan mayores niveles de contaminación?
El comerciante Óscar Rodríguez, señaló que buena parte del parque automotor restringido, especialmente motocicletas y vehículos particulares, se encuentra renovado, mientras que durante la jornada continúan circulando busetas viejas diésel, volquetas y camiones. Según su percepción, estos vehículos antiguos pueden generar emisiones visibles y considerables, por lo que pidió que las autoridades realicen mediciones y estudios que permitan establecer cuáles son las principales fuentes de contaminación en el municipio.
El cuestionamiento cobra importancia porque, además del impacto ambiental que se busca generar, la jornada representa un costo para algunos sectores económicos. El comerciante aseguró que establecimientos de ropa, calzado y otros negocios registraron una disminución aproximada del 60 % en sus ventas, pese a que aplicaron descuentos para intentar atraer compradores. Por ello, consideró necesario evaluar con datos si la reducción temporal de vehículos se traduce efectivamente en una disminución significativa de la contaminación.
Más allá de estar a favor o en contra de la jornada, el planteamiento del comercio apunta a una discusión sobre cómo medir sus resultados. Si el objetivo es mejorar la calidad del aire, la propuesta es identificar mediante mediciones cuáles vehículos y actividades generan mayores emisiones y establecer acciones específicas sobre esas fuentes. De esta manera, el Día sin Carro podría evaluarse no solamente por la cantidad de vehículos que dejan de circular, sino por el impacto ambiental comprobable que realmente produce.