Una nueva protesta frente a las instalaciones de Capresoca en Yopal puso sobre la mesa las dificultades que, según usuarios y trabajadores, atraviesa la atención en salud en Casanare. La jornada estuvo protagonizada por familiares de pacientes que esperan remisiones, personal de enfermería que reclama el pago de salarios y ciudadanos que exigen respuestas de fondo por parte de la EPS.
Uno de los casos más críticos es el de Daniel Andrés Parra, un joven de 19 años que lleva cuatro años enfrentando las consecuencias de un accidente de tránsito y requiere con urgencia una cirugía reconstructiva debido a una infección en su pierna. Su madre, Liliana Parra, aseguró que la remisión está vigente desde el 31 de julio, pero que hasta ahora la respuesta recibida ha sido que no hay camas disponibles. La familia ya acudió a la Personería y presentó una queja ante la Secretaría de Salud, sin obtener una solución.
La situación generó preocupación por el riesgo que enfrenta el joven. Según relató su madre, los médicos han advertido que, si no recibe oportunamente el procedimiento requerido, podría perder la extremidad. A esto se suma el deterioro de su estado emocional, luego de años de complicaciones derivadas del accidente. Durante la protesta también se denunciaron demoras en remisiones, dificultades para acceder a transporte, medicamentos de alto costo, pañales y autorizaciones a través de MIPRES.
El reclamo también llegó de parte de auxiliares de enfermería que prestan servicios domiciliarios. Una de las trabajadoras aseguró que cerca de 300 personas estarían afectadas por retrasos en el pago y señaló que llevan hasta tres meses sin recibir salario. Otro grupo de trabajadores manifestó adeudos de dos meses y afirmó que la explicación recibida es que no hay recursos disponibles. Ante esta situación, los trabajadores anunciaron su protesta en defensa de sus ingresos y de los pacientes que permanecen bajo cuidado en sus hogares.
Durante la jornada, los manifestantes buscaron respuestas de la agente interventora de Capresoca, Olga, pero, según denunciaron, no hubo atención a sus solicitudes de diálogo con los medios y la comunidad. Desde la Veeduría Departamental de Salud se hizo un llamado a mantener abiertas las vías de concertación y evitar el cierre total de la entidad, pero también se exigieron soluciones concretas. La protesta dejó nuevamente en evidencia el malestar de usuarios y trabajadores, mientras se pide la intervención de las autoridades competentes para atender lo que califican como una crisis en la prestación de servicios de salud en Casanare.