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Entregaron el cuerpo de Óscar Avellaneda, trabajador de un montallantas desaparecido por militares en Maní en 2007

miguelangelok | --- | | comentarios: 0

 La familia de Óscar Avellaneda Rodríguez, asentada en Cundinamarca, dejó de saber de él hace 20 años. Lo buscaron incansablemente sin importar el miedo, la incertidumbre y el silencio. Esta zozobra por su desaparición empezó a aclararse gracias a los aportes de verdad ante la JEP que hicieron integrantes de la Brigada XVI del Ejército Nacional, involucrados en la planeación del asesinato y posterior desaparición del cuerpo de Óscar, quien fue presentado falsamente como una baja en combate, en Casanare. 

La investigación de la Subsala Casanare, de la Sala de Definición de Situaciones Jurídicas de la JEP, en trabajo conjunto con la Fiscalía General de la Nación, la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) y el Instituto Nacional de Medicina Legal, permitieron que la familia Avellaneda recibiera el cuerpo de Óscar, el pasado 30 de abril, en Mesitas del Colegio (Cundinamarca), pueblo en el que creció y en que vive toda su familia. 

Óscar Avellaneda salió de Mesitas del Colegio hacia Maní, a finales de 2005, buscando un mejor futuro para trabajar en un montallantas de vehículos pesados, un oficio prometedor en un departamento en el que el transporte de carga es común por la infraestructura petrolera. 

Siempre mantuvo contacto con su familia, hasta diciembre de 2006. Las fechas especiales de fin de año pasaron y el silencio alertó a la familia de Óscar. La familia puso la denuncia de su desaparición, preguntaron por su paradero, difundieron mensajes en emisoras de radio para indagar sobre su familiar, pero todos estos esfuerzos se desvanecieron entre rumores que no llevaban a ningún lado. 

Por el contrario, la familia recibió comentarios que les aseguraban que esa zona era peligrosa por la presencia de actores armados y que seguir buscando podría ponerlos en riesgo. A pesar de ello, nunca dejaron de buscarlo y de extrañarlo. La entrega digna de Óscar Avellaneda Rodríguez se realizó como un espacio de memoria, reconocimiento y acompañamiento para su familia.

Para su hermano Nelson Avellaneda esta ausencia, esta búsqueda y este reencuentro son “un ciclo de búsqueda enorme, de incertidumbre, de extrañar, de querer tener a alguien nuevamente, de saber qué pasó. Para mí y para toda la familia esto significa un descanso enorme”.

Para el magistrado Carlos Alberto Suárez López, de la Sala de Definición de Situaciones Jurídicas, cuyo despacho ordenó la entrega digna, este espacio “es muy importante porque, a través de este acto restaurativo, que es de los más restaurativos que la Jurisdicción pueda ofrecer, se les entrega a las víctimas el cuerpo de su familiar, el cuerpo de la víctima directa que estaban esperando desde hace aproximadamente dos décadas. Óscar, como tantas víctimas de los ‘falsos positivos’, era una persona inocente, una persona trabajadora. Era una persona que no pertenecía a ninguna organización criminal”, dijo.

Esta entrega digna representa también un acto de memoria y una reafirmación del derecho de las víctimas y sus familias a conocer la verdad y a dejar en alto el buen nombre de Óscar, aquel joven lleno de sueños que sus familiares recuerdan con tanto amor. 

Así asesinaron y desaparecieron a Óscar Avellaneda

La Sala de Reconocimiento de Verdad, en el Subcaso Casanare del Caso 03, que investiga asesinatos y desapariciones forzadas presentadas como bajas en combate por agentes del Estado durante el conflicto, estableció que Óscar Avellaneda Rodríguez fue asesinado el 10 de enero de 2007, en Aguazul (Casanare), para, posteriormente, presentarlo falsamente como baja en combate, por integrantes de la Brigada XVI del Ejército Nacional.

Según la reconstrucción de los hechos, Óscar habría sido señalado falsamente de haber estado delinquiendo en la zona. Con ese pretexto, el cabo segundo Leandro Eliécer Moná Cano presentó dicha información al entonces capitán Jorge Eduwin Gordillo Benítez, quien le indicó que “esa era una baja”.

Así, hombres liderados por Gordillo Benítez abordaron a Óscar, en Maní. Allí se encontraba departiendo y tomando unas cervezas. Bajo engaños y con el pretexto de las falsas acusaciones en su contra, lo subieron a una camioneta del Ejército y lo condujeron hasta la escuela del DAS. Óscar llevaba una pantaloneta y unas chancletas, así que Moná Cano lo obligó a ponerse un pantalón de civil y unas botas.

Emprendieron un recorrido nocturno hacia la vereda la Esmeralda, en Aguazul, hacia un sector conocido como la ‘Y’, donde fue asesinado. Su cuerpo fue manipulado y le pusieron un arma corta para simular que había muerto en combate. 

Posteriormente, según relató el compareciente José Abel Pedraza Amaya en audiencia ante la Sala de Definición de Situaciones Jurídicas, los militares llevaron el cuerpo hasta el cementerio de Aguazul. Allí, fue inhumado como un supuesto guerrillero sin identificar. 

Tanto Moná Cano como Gordillo Benítez fueron imputados como máximos responsables y reconocieron su responsabilidad junto con otros 22 comparecientes en audiencia pública llevada a cabo en Yopal, en septiembre de 2023. Mientras que el compareciente Pedraza Amaya no fue seleccionado como máximo responsable y transita la Ruta No Sancionatoria de la JEP, para resolver su situación jurídica junto con otros seis comparecientes involucrados en el crimen contra Óscar Avellaneda. 

En el 2022, la UBPD llevó a cabo una acción humanitaria en el cementerio de Aguazul y, con la información proporcionada por los comparecientes y la documentación de la investigación, trasladaron varios cuerpos sin identificar a Villavicencio (Meta) para avanzar en el proceso de identificación con Medicina Legal. 

Fue así como, a finales de 2025, el cuerpo de Óscar Avellaneda fue identificado al comparar las muestras de sangre de su padre, Ciro Avellaneda. Medicina Legal encontró que había una coincidencia del 99% en las muestras de ADN con uno de los cuerpos recuperados en el cementerio de Aguazul. Así mismo, se cotejaron los registros dactilares, los cuales también confirmaron la identidad de Óscar.

Con esta entrega la JEP reafirma su compromiso con el cierre de la búsqueda de las víctimas de desaparición forzada en Casanare. Y es una afirmación de dignidad: la de Óscar, la de quienes lo buscaron sin descanso y la de tantas familias del país que aún esperan respuestas.

La búsqueda continúa y, con ella, el deber del Estado de hacer justicia y contribuir a que hechos como estos no se repitan. A la fecha, la Subsala Casanare de la Sala de Definición de Situaciones Jurídicas ha entregado dignamente a sus familiares los cuerpos de seis personas desaparecidas en hechos cometidos en este departamento.  




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